La cultura electoral en México

La identidad de un pueblo está configurada en una serie de características que lo definen como lo son la  geografía, la historia, la economía, la política, sus tradiciones y costumbres las cuales todas juntas definen  su cultura, éste es un concepto que no es  estático sino dinámico y esta expuesto a multiplex influencias. La promoción de la cultura cívica y la edificación de una ciudadanía documentada consciente y democrática es uno de los principales aspectos culturales qué debe tener una sociedad. 

Es un deber del servidor público el responder con ética y responsabilidad, el proteger, respetar, promover y garantizar los derechos humanos, ya que a través de esta posición se coloca al alcance de la ciudadanía elementos que permiten adoptar de una mejor manera los principios y valores constitucionales que distinguen y soportan al régimen democrático nacional. Cuando en el debate político se analizan temas de interés público debe expandirse los límites del ejercicio de la libertad de expresión siempre que no se afecten los derechos fundamentales, la cultura democrática es el fundamento de los derechos que salvaguardan las instituciones electorales las cuales tienen la misión de proteger como bienes jurídicos fundamentales  la libertad del sufragio, la autenticidad de la elección y las titularidades de los cargos que se ejercen en un sistema democrático y representativo como el que tiene México.

Es de gran importancia la difusión de los valores de la democracia ya que está existe en donde hay hombres y mujeres comprometidos con los principios en qué se sustenta.  México requiere una transformación cultural electoral, y es uno de los principales intereses  de los diferentes representantes de los partidos como lo son el Partido de Acción Nacional PAN, Partido Revolucionario Institucional PRI, Partido Revolución Democrática PRD, quienes coinciden en que más que reformas a las leyes nuestro país necesita una transformación cultural para avanzar en el perfeccionamiento de la democracia.

Es evidente que los verdaderos cambios se dan como resultado de las presiones sociales, es importante el llamado a los partidos políticos representados en el Congreso de La Unión a participar de manera consensada de la reforma cultural electoral, México necesita encontrar una fórmula que no destruya el, ni los avances que tenemos en las instituciones electorales, se debe realizar un análisis enfocado a revisar los procesos de negociación parlamentaria que se han registrado en el país en las últimas décadas, la calificación de los procesos electorales que han tenido como principal escenario el estamento jurisdiccional y el papel de los medios de comunicación en el proceso de formación de la cultura cívica tomando en cuenta el impacto de la sátira política y el humorismo en los procesos electorales.

Dichos aspectos electorales donde sobretodo es importante que los ciudadanos conozcan y se involucren  en los proyectos que los candidatos de los diferentes partidos proponen. Hay que afinar las instituciones electorales de los diferentes estados para que sean más participativas en sus funciones y más prácticos en sus acciones para evitar que existan vacíos en la comunicación que se debe tener con la ciudadanía.

La cultura política no ha ido al ritmo de las transformaciones administrativas y uno de los principales problemas culturales, hay que decirlo con franqueza es el clientelismo, y quizás todos lo practican, aunque esto viola la Ley. Hay que reconocer que ha habido una transformación para bien, hay una mejora en el proceso electoral de este año, aunque ha predominado la lucha por los poderes políticos en los diferentes estados de la república, las  instituciones del estado todas han cumplido su función para disminuir el riesgo electoral lo que le corresponde a la autoridad electoral es la fiscalización que no lleguen dineros ilícitos a las campañas electorales y a los partidos políticos, en este gran entramado institucional respecto a este asunto particular de fiscalizar es lo que lo que le corresponde al Instituto Nacional Electoral INE.

De la transición a la consolidación democrática en México la dimensión electoral y sus nuevos horizontes llama a generar un gran esfuerzo educativo y cultural con un solo propósito, y es el que haya demócratas y ciudadanos donde la ciudadanía tenga una confianza creciente en los procesos electorales porque sabe que su voto cuenta,  pero hay que trabajar para que no se siga comprando la conciencia de los electores a través de programas sociales, por eso se debe destinar una mayor cantidad de apoyo para impulsar el crecimiento económico de México y generar empleos que se necesitan en el país.

La base de una democracia radica en la participación de sus ciudadanos. Si estas ideas han sido de tu interés te invitamos a que nos compartas tus opiniones.

Percepción nacional e internacional de la corrupción en México

A principios del 2016 Transparency International y su rama nacional, Transparencia Mexicana, publicaron el Índice de Percepción de la Corrupción 2015 (IPC). En este documento se clasifica y se le asigna una puntuación (de cero a 100, siendo 100 el índice de menor corrupción y cero el de máxima percepción) a los distintos países según la percepción ciudadana sobre el grado de corrupción en el Sector Público.

A la vista de los resultados, el panorama internacional no es alentador ya que de los 168 países incluidos en el estudio (siete menos con respecto al año anterior), más de dos terceras partes obtuvieron una puntuación inferior a 50 puntos. Entre estos se encuentra México que con sus escasos 35 puntos, se coloca en la posición 95, a la par de Armenia, Filipinas y Mali. Muy lejos por lo tanto de Dinamarca, el país que lidera el ranking de menor percepción de corrupción y a tan sólo 22 puntos de diferencia de Somalia y Corea del Norte, los países que se encuentran a la cola del estudio.

Una de las finalidades del IPC es analizar año tras año las diferencias entre las percepciones en un mismo país. De este modo, se puede evaluar la efectividad de las medidas anticorrupción tomadas durante el periodo de análisis.Transparencia Internacional considera que se ha efectuado un cambio significativo cuando se produce un aumento o disminución de al menos cuatro puntos. Sin embargo, no parece que las políticas adoptadas en México durante el 2015 hayan surtido mucho efecto, ya que nuestra república sigue exactamente en la misma posición que obtuvo en el 2014. Y eso a pesar de los compromisos adquiridos con el Grupo de Trabajo Anticorrupción (GTA) del G20 que, para el periodo 2015-2016, se concretaron en la lucha contra el soborno transnacional y la transparencia fiscal, presupuestaria y de compras públicas, entre otros.

En el caso de los países que conforman el Grupo de los 20 o más conocidos como G20, México se encuentra a la cola, solo por delante de Argentina y Rusia. Algo triste si se tiene en cuenta que forma parte del selecto aunque muy controvertido grupo de las economías más grandes y dinámicas a nivel mundial. Aquellas que concentran más de dos tercios de la población global y que son capaces de general 88% del Producto Interno Bruto del planeta. Por ello, sería conveniente que nuestras autoridades se fijasen en las medidas adoptadas por Austria, República Checa, Jordania y Kuwait quienes, aún no formando parte del G20, fueron los que mayor efectividad demostraron durante el pasado año en su lucha contra la corrupción.

En cuanto a la relación con los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el último lugar de la tabla y  con respecto a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y los MINTS (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) nuestro país se encuentra en la antepenúltima posición. Tengamos en cuenta que las naciones que forman estos bloques son considerados como las economías emergentes de primer orden lo que es una fuerte llamada a la inversión extranjera.

El estudio también permite realizar una comparativa geográfica para, por ejemplo, analizar los procesos de integración económica entre países vecinos. México cuenta con acuerdos de libre comercio con once países americanos y solamente dos de ellos se ubican por debajo de México (Guatemala y Honduras). Sin embargo sus principales socios comerciales, Canada y Estados Unidos, ostentan respectivamente las posiciones más altas de la tabla.

Nos encontramos por tanto ante un estudio del que se puede realizar un análisis interesante y del que sale una conclusión clara: todavía nos queda un largo camino para terminar con la corrupción.

La política de cooperación hacia la autosuficiencia, la interdependencia, o la dependencia.

Entre las organizaciones ciudadanas (sobre todo de algunas ONG) como sucede también entre los países e incluso entre las personas, es frecuente que la política de cooperación local, regional o internacional se constriña a reduzca la esfera financiera o incluso al simple subsidio financiero.

Este “pragmatismo” político tiende a empobrecer la riqueza de facetas que entraña una verdadera política de cooperación, pero sobre todo, puede tener resultados políticos y sociales no deseados o no congruentes con el discurso político de cambio social.

La experiencia personal y social nos muestra que la dimensión política y social pueden tener muchísimo mas valor (de uso?) que los apoyos económicos directos; que los valores políticos y sociales no son valores que se deban subordinar al intercambio mercantil.

Y por lo contrario, que los valores políticos, sociales y culturales pueden ser generadores de valores económicos propios y externos y pueden facilitar su reproducción.

Sin embargo, lo común al parece es que la  carencia de recursos financieros se afronte mas con la perspectiva política de búsqueda de fuentes externas (a sus propios miembros, región, o país) de carácter permanente, y no con la perspectiva de búsqueda de fuentes externas transitorias hacia la autosuficiencia.

Esta perspectiva política dominante, posiblemente, se corresponde y es alentada –conciente e inconscientemente por la visión de la dependencia política, antes que por la visión de la interdependencia o de la independencia política que seria deseable para toda organización comprometida con el cambio de modelo socio-político y cultural.

En nuestro país la tradición corporativa del estado autoritario-benefactor inhibió el desarrollo de relaciones sanas de cooperación con las organizaciones civiles. Situación que hasta la fecha no ha cambiado en casi nada, ni en México, ni en la mayoría de los países subdesarrollados. Sin embargo, también existen las experiencias de cooperación entre organizaciones civiles, como entre personas, con profunda raíz histórica (“téquio”, “faenas”, “de campesino a campesino”, etc).

Por su parte, en los países desarrollados, el estado ha tenido una tradición política añeja de usar la política de desarrollo hacia otros países como la zanahoria delante del caballo. Una zanahoria decorada con muchas letras de humanismo o derechos humanos pero con un corazón netamente político-mercantil, es decir con una política de estado. Las excepciones existen pero en el esquema dominante, los estados han desarrollado “correas de transmisión” civiles de su política.

Existen también experiencias civiles en los países desarrollados que han obligado al uso de recursos públicos para una política de desarrollo con control ciudadano.

Afortunadamente, existen importantes experiencias locales, nacionales e internacionales de organizaciones sociales que se han planteado diversas políticas de desarrollo, que se mueven en al amplio abanico desde la autarquía hasta la cooperación como vehículo de interdependencia consciente.

¿Cuál es la política de cooperación que nuestra organización ha venido desarrollando, y hacia dónde se dirige?
¿Cómo construir una política de cooperación encaminada a una mayor autosuficiencia?

Conclusión

  • Si ha habido cambios, no en cuanto a la concepción básica de las políticas económicas y sociales.
  • Si ha habido un proceso de democratización electoral, pero no de participación ciudadana en la toma de decisiones.
  • Las Ocs no somos representantes sino instrumentos de promoción de intereses ciudadanos. La tarea es impulsar la democracia auténtica, participativa e incluyente, tanto en el interior de las propias organizaciones como en su incidencia social. Las estrategias económico sociales alternativas están asociadas a esta democracia y no solo a la electoral.
  • Las alternativas deben construirse no solo con bases técnicamente viables, sino con un proceso de movilización social alrededor de ella, para la incidencia y creación de una institucionalidad participativa en la toma de decisiones del Estado.
  • Los procesos de cambio político deben orientarse hacia el cumplimiento de los derechos económicos, culturales y ecológicos del conjunto de la sociedad.
  • Se requiere el establecimiento de espacios de cabildeo en las esferas de los poderes públicos, manteniendo nuestra autonomía y capacidad de acción desde la sociedad civil.
  • Es indispensable una toma de decisión que condena a la violación de los derechos humanos en cualquiera de sus formas.

Nota: Propuesta de carta a candidatos de TODO sobre ingresos máximos(en múltiplos de salarios mínimos) y legislar sobre determinación de salarios a nivel federal.

Autonomía e institucionalización de las OCS

La autonomía es una nota o característica sine qua non de las actividades de las organizaciones civiles comprometidas en la construcción de una sociedad mas justa, equitativa, solidaria y democrática, considerando la democracia como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

Solo el reconocimiento y la preservación de esa autonomía permitirán el desarrollo satisfactorio del trabajo de las organizaciones en el campo de actividades que hayan elegido. Sobre todo porque el compromiso se ha asumido por conciencia de responsabilidad social y no por coacción de ley alguna.

La limitación o condicionamiento de esa autonomía implica limitación a la libertad de asociación e impedimento para lograr el fin social lícito que en beneficio de la comunidad se ha propuesto un grupo ciudadano.

La  figura asociativa que jurídicamente posibilita con mayor amplitud el ejercicio de la libertad de asociación conservando la autonomía es la asociación civil.

Es por ello que en la búsqueda de un marco jurídico que reconozca el quehacer de las organizaciones como actividades de interés general para la sociedad, se ha mantenido la postura  de que tal marco jurídico debe dirigirse al fomento de las actividades y no a crear figuras jurídicas especializadas como organizaciones de la sociedad civil, porque en realidad nos sustraería del carácter de asociación civil para ubicarnos dentro de una nueva figura  limitante del derecho de asociación y de la autonomía  y la flexibilidad como ahora lo permite el contrato de asociación y de la autonomía  y la flexibilidad como ahora lo permite el contrato de asociación bajo el cual funciona la mayoría de nuestras organizaciones.

El marco de reconocimiento a nuestro quehacer, pretende establecer como derecho la participación en el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas, así como estímulos fiscales y acceso a recursos públicos, Todo lo anterior supone desde luego transparencia y la rendición de cuentas puntuales sobre las actividades realizadas con recursos públicos. Asimismo todo lo anterior, al encontrarse en un marco legal expreso, supone desplazar la discrecionalidad que actualmente preside la relación gobierno- Ocs.

Desde hace ocho años se ha trabajado en alcanzar la aprobación de la propuesta de una Ley de Fomento a las Actividades de las Ocs formulada en un espacio plural de articulación donde actualmente participan la Convergencia de Organismos Civiles por la Democracia, el Centro Mexicano para la Filantropía, la fundación Miguel Alemán y el Foro de Apoyo Mutuo. Esta propuesta se ha consensado en múltiples foros, reuniones y consultas con las Ocs (mas de cinco mil organizaciones) y actualmente se está negociando con el Poder Legislativo y con el Poder Ejecutivo dentro del ámbito legal de las facultades que les corresponden. En el Distrito Federal está aprobada la Ley de Fomento a  las Actividades de Desarrollo Social de las Organizaciones del Distrito Federal, así como la Ley de Desarrollo Social del Distrito Federal. Ambas Leyes reconocen el  quehacer de las organizaciones y abren importantes espacios para si mismas. Se encuentra pendiente la expedición de los reglamentos de dichas leyes.

Por lo mismo resulta mas imprescindible que nunca el reconocimiento y salvaguarda de nuestra autonomía.

La autonomía es la capacidad de organizarse libremente y  tomas todas las decisiones necesarias en orden a cumplir su objeto social sin interferencias o intromisiones indebidas provenientes de particulares o gubernamentales.

Por otra parte el reconocimiento y fomento a nuestras actividades implica responsabilidad y por lo tanto la institucionalización y profesionalización de los integrantes de las Ocs. Es decir, nuestra respuesta ante la problemática social no puede mantener un carácter meramente voluntarista, espontánea e improvisado. Necesitamos estar calificados en el campo o materia relativa al objeto social con el cual nos hemos comprometido.

Si bien este aspecto es cada vez mas evidente, conviene también hacer al respecto algunas observaciones:

La exigencia de institucionalización y profesionalización proviene de:

  • Nosotros mismos.
  • La comunidad
  • Las agencias de cooperación
  • Las entidades de gobierno
  • Nos posibilita para alcanzar nuestras metas y  objetivos y nos califica y fortalece frente a los diversos actores sociales, sin embargo son factores instrumentales para nuestro trabajo y no un fin en si mismos.

Esto es importante aclararlo, por que llevados al extremo pueden convertir a nuestras organizaciones en cuerpos de fría mentalidad empresarial.

De hecho el desarrollo o fortalecimiento institucional cobra importancia en la medida en que tengamos claro el proyecto de nuestra organización. Sin proyecto o misión clara no tiene sentido contar con un equipo altamente profesionalizado.

La planeación debe ser un instrumento que nos brinde oportunidades para general acciones estratégicas que hagan posible cumplir los objetivos de nuestra organización.

Sin embargo, muchas de estas acciones requieren de l a alianza o articulación con otras organizaciones o redes de organizaciones. Estas articulaciones deben cuidarse en cuanto a su definición, clara y concreta y en cuanto a sus alcances en acciones y en la temporalidad de las mismas.

Establecer articulaciones de corto, mediano o largo plazos, depende en mucho del tipo de acción o proyecto que deseamos alcanzar.

En el entorno actual, donde las organizaciones civiles estar requiriendo de conformar iniciativas que permitan avanzar en la democracia en México, que impliquen un paso mas allá de la democracia procedimiental y avancemos en formas de democracia participativa, las articulaciones son fundamentales

Coyuntura de alternancia.

Se precisa que el cambio del 2 de julio no se da en la dirección en que hemos empujado, un gobierno popular que mande obedeciendo.

Frente a esta coyuntura, nuestra apuesta no puede ser que el cambio se de desde el gobierno, sino desde la fuerza social que logremos construir desde abajo, a través del poder popular, esta perspectiva tiene vigencia y relación con el gobierno debe de tener la condicionante de que el dialogo sea publico, en el sentido de que este sirve para construir poder desde bajo.

Identidad de las OCS.

Fortalecer nuestra identidad implica pintar la raya frente al gobierno, definir posición política, con unidad de fuerza que necesitamos construir.

Nos reconocemos con una identidad dual, en si mismos como OCS somos actores políticos con fuerza y agenda propia y también nos convertimos en soportes técnicos y políticos de movimientos sociales temáticos, territoriales y sectoriales , este rol debemos jugarlo tras bambalinas y facilitar el protagonismo de los diversos actores o movimientos sociales.

Reposicionamiento.

Nuestro espacio prioritario de reposicionamiento es la sociedad civil, con toda su diversidad y expresiones emergentes y para ello necesitamos construir una fuerza:

  • Numérica
  • Orgánica, que estructure y fortalezca el tejido de redes desde abajo , desde lo local y regional.
  • Cualitativa, que se exprese en competencias técnicas y políticas propias o por vinculación  y alianzas con sectores académicos e intelectuales
  • Simbólica o cultural que nos permita construir liderazgos de opinión y elementos de identidad en nuestras comunidades o movimientos y actores sociales.

Este reposicionamiento en la sociedad civil exige agudizar  nuestros sentidos y olfato político.

  • Sentido de la oportunidad política de lo emergente. No hemos logrado vinculación con los nuevos movimientos y actores.
  • Sentido de prospectiva que nos posicione ante el futuro. Llegamos siempre tarde a las coyunturas.
  • Sentido de prioridad que le de jerarquía estratégica a nuestras acciones. Todos estamos rebasados, necesitamos administrarnos estratégicamente

Red: espacio de confluencia que fortalezca el tejido de redes de abajo hacia arriba y que propicie un espacio de dialogo y acuerdos, para fortalecer  las negociaciones de carácter nacional. Se duda de una cúpula sobre las redes.