La política de cooperación hacia la autosuficiencia, la interdependencia, o la dependencia.

Entre las organizaciones ciudadanas (sobre todo de algunas ONG) como sucede también entre los países e incluso entre las personas, es frecuente que la política de cooperación local, regional o internacional se constriña a reduzca la esfera financiera o incluso al simple subsidio financiero.

Este “pragmatismo” político tiende a empobrecer la riqueza de facetas que entraña una verdadera política de cooperación, pero sobre todo, puede tener resultados políticos y sociales no deseados o no congruentes con el discurso político de cambio social.

La experiencia personal y social nos muestra que la dimensión política y social pueden tener muchísimo mas valor (de uso?) que los apoyos económicos directos; que los valores políticos y sociales no son valores que se deban subordinar al intercambio mercantil.

Y por lo contrario, que los valores políticos, sociales y culturales pueden ser generadores de valores económicos propios y externos y pueden facilitar su reproducción.

Sin embargo, lo común al parece es que la  carencia de recursos financieros se afronte mas con la perspectiva política de búsqueda de fuentes externas (a sus propios miembros, región, o país) de carácter permanente, y no con la perspectiva de búsqueda de fuentes externas transitorias hacia la autosuficiencia.

Esta perspectiva política dominante, posiblemente, se corresponde y es alentada –conciente e inconscientemente por la visión de la dependencia política, antes que por la visión de la interdependencia o de la independencia política que seria deseable para toda organización comprometida con el cambio de modelo socio-político y cultural.

En nuestro país la tradición corporativa del estado autoritario-benefactor inhibió el desarrollo de relaciones sanas de cooperación con las organizaciones civiles. Situación que hasta la fecha no ha cambiado en casi nada, ni en México, ni en la mayoría de los países subdesarrollados. Sin embargo, también existen las experiencias de cooperación entre organizaciones civiles, como entre personas, con profunda raíz histórica (“téquio”, “faenas”, “de campesino a campesino”, etc).

Por su parte, en los países desarrollados, el estado ha tenido una tradición política añeja de usar la política de desarrollo hacia otros países como la zanahoria delante del caballo. Una zanahoria decorada con muchas letras de humanismo o derechos humanos pero con un corazón netamente político-mercantil, es decir con una política de estado. Las excepciones existen pero en el esquema dominante, los estados han desarrollado “correas de transmisión” civiles de su política.

Existen también experiencias civiles en los países desarrollados que han obligado al uso de recursos públicos para una política de desarrollo con control ciudadano.

Afortunadamente, existen importantes experiencias locales, nacionales e internacionales de organizaciones sociales que se han planteado diversas políticas de desarrollo, que se mueven en al amplio abanico desde la autarquía hasta la cooperación como vehículo de interdependencia consciente.

¿Cuál es la política de cooperación que nuestra organización ha venido desarrollando, y hacia dónde se dirige?
¿Cómo construir una política de cooperación encaminada a una mayor autosuficiencia?

Conclusión

  • Si ha habido cambios, no en cuanto a la concepción básica de las políticas económicas y sociales.
  • Si ha habido un proceso de democratización electoral, pero no de participación ciudadana en la toma de decisiones.
  • Las Ocs no somos representantes sino instrumentos de promoción de intereses ciudadanos. La tarea es impulsar la democracia auténtica, participativa e incluyente, tanto en el interior de las propias organizaciones como en su incidencia social. Las estrategias económico sociales alternativas están asociadas a esta democracia y no solo a la electoral.
  • Las alternativas deben construirse no solo con bases técnicamente viables, sino con un proceso de movilización social alrededor de ella, para la incidencia y creación de una institucionalidad participativa en la toma de decisiones del Estado.
  • Los procesos de cambio político deben orientarse hacia el cumplimiento de los derechos económicos, culturales y ecológicos del conjunto de la sociedad.
  • Se requiere el establecimiento de espacios de cabildeo en las esferas de los poderes públicos, manteniendo nuestra autonomía y capacidad de acción desde la sociedad civil.
  • Es indispensable una toma de decisión que condena a la violación de los derechos humanos en cualquiera de sus formas.

Nota: Propuesta de carta a candidatos de TODO sobre ingresos máximos(en múltiplos de salarios mínimos) y legislar sobre determinación de salarios a nivel federal.

Autonomía e institucionalización de las OCS

La autonomía es una nota o característica sine qua non de las actividades de las organizaciones civiles comprometidas en la construcción de una sociedad mas justa, equitativa, solidaria y democrática, considerando la democracia como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

Solo el reconocimiento y la preservación de esa autonomía permitirán el desarrollo satisfactorio del trabajo de las organizaciones en el campo de actividades que hayan elegido. Sobre todo porque el compromiso se ha asumido por conciencia de responsabilidad social y no por coacción de ley alguna.

La limitación o condicionamiento de esa autonomía implica limitación a la libertad de asociación e impedimento para lograr el fin social lícito que en beneficio de la comunidad se ha propuesto un grupo ciudadano.

La  figura asociativa que jurídicamente posibilita con mayor amplitud el ejercicio de la libertad de asociación conservando la autonomía es la asociación civil.

Es por ello que en la búsqueda de un marco jurídico que reconozca el quehacer de las organizaciones como actividades de interés general para la sociedad, se ha mantenido la postura  de que tal marco jurídico debe dirigirse al fomento de las actividades y no a crear figuras jurídicas especializadas como organizaciones de la sociedad civil, porque en realidad nos sustraería del carácter de asociación civil para ubicarnos dentro de una nueva figura  limitante del derecho de asociación y de la autonomía  y la flexibilidad como ahora lo permite el contrato de asociación y de la autonomía  y la flexibilidad como ahora lo permite el contrato de asociación bajo el cual funciona la mayoría de nuestras organizaciones.

El marco de reconocimiento a nuestro quehacer, pretende establecer como derecho la participación en el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas, así como estímulos fiscales y acceso a recursos públicos, Todo lo anterior supone desde luego transparencia y la rendición de cuentas puntuales sobre las actividades realizadas con recursos públicos. Asimismo todo lo anterior, al encontrarse en un marco legal expreso, supone desplazar la discrecionalidad que actualmente preside la relación gobierno- Ocs.

Desde hace ocho años se ha trabajado en alcanzar la aprobación de la propuesta de una Ley de Fomento a las Actividades de las Ocs formulada en un espacio plural de articulación donde actualmente participan la Convergencia de Organismos Civiles por la Democracia, el Centro Mexicano para la Filantropía, la fundación Miguel Alemán y el Foro de Apoyo Mutuo. Esta propuesta se ha consensado en múltiples foros, reuniones y consultas con las Ocs (mas de cinco mil organizaciones) y actualmente se está negociando con el Poder Legislativo y con el Poder Ejecutivo dentro del ámbito legal de las facultades que les corresponden. En el Distrito Federal está aprobada la Ley de Fomento a  las Actividades de Desarrollo Social de las Organizaciones del Distrito Federal, así como la Ley de Desarrollo Social del Distrito Federal. Ambas Leyes reconocen el  quehacer de las organizaciones y abren importantes espacios para si mismas. Se encuentra pendiente la expedición de los reglamentos de dichas leyes.

Por lo mismo resulta mas imprescindible que nunca el reconocimiento y salvaguarda de nuestra autonomía.

La autonomía es la capacidad de organizarse libremente y  tomas todas las decisiones necesarias en orden a cumplir su objeto social sin interferencias o intromisiones indebidas provenientes de particulares o gubernamentales.

Por otra parte el reconocimiento y fomento a nuestras actividades implica responsabilidad y por lo tanto la institucionalización y profesionalización de los integrantes de las Ocs. Es decir, nuestra respuesta ante la problemática social no puede mantener un carácter meramente voluntarista, espontánea e improvisado. Necesitamos estar calificados en el campo o materia relativa al objeto social con el cual nos hemos comprometido.

Si bien este aspecto es cada vez mas evidente, conviene también hacer al respecto algunas observaciones:

La exigencia de institucionalización y profesionalización proviene de:

  • Nosotros mismos.
  • La comunidad
  • Las agencias de cooperación
  • Las entidades de gobierno
  • Nos posibilita para alcanzar nuestras metas y  objetivos y nos califica y fortalece frente a los diversos actores sociales, sin embargo son factores instrumentales para nuestro trabajo y no un fin en si mismos.

Esto es importante aclararlo, por que llevados al extremo pueden convertir a nuestras organizaciones en cuerpos de fría mentalidad empresarial.

De hecho el desarrollo o fortalecimiento institucional cobra importancia en la medida en que tengamos claro el proyecto de nuestra organización. Sin proyecto o misión clara no tiene sentido contar con un equipo altamente profesionalizado.

La planeación debe ser un instrumento que nos brinde oportunidades para general acciones estratégicas que hagan posible cumplir los objetivos de nuestra organización.

Sin embargo, muchas de estas acciones requieren de l a alianza o articulación con otras organizaciones o redes de organizaciones. Estas articulaciones deben cuidarse en cuanto a su definición, clara y concreta y en cuanto a sus alcances en acciones y en la temporalidad de las mismas.

Establecer articulaciones de corto, mediano o largo plazos, depende en mucho del tipo de acción o proyecto que deseamos alcanzar.

En el entorno actual, donde las organizaciones civiles estar requiriendo de conformar iniciativas que permitan avanzar en la democracia en México, que impliquen un paso mas allá de la democracia procedimiental y avancemos en formas de democracia participativa, las articulaciones son fundamentales

Coyuntura de alternancia.

Se precisa que el cambio del 2 de julio no se da en la dirección en que hemos empujado, un gobierno popular que mande obedeciendo.

Frente a esta coyuntura, nuestra apuesta no puede ser que el cambio se de desde el gobierno, sino desde la fuerza social que logremos construir desde abajo, a través del poder popular, esta perspectiva tiene vigencia y relación con el gobierno debe de tener la condicionante de que el dialogo sea publico, en el sentido de que este sirve para construir poder desde bajo.

Identidad de las OCS.

Fortalecer nuestra identidad implica pintar la raya frente al gobierno, definir posición política, con unidad de fuerza que necesitamos construir.

Nos reconocemos con una identidad dual, en si mismos como OCS somos actores políticos con fuerza y agenda propia y también nos convertimos en soportes técnicos y políticos de movimientos sociales temáticos, territoriales y sectoriales , este rol debemos jugarlo tras bambalinas y facilitar el protagonismo de los diversos actores o movimientos sociales.

Reposicionamiento.

Nuestro espacio prioritario de reposicionamiento es la sociedad civil, con toda su diversidad y expresiones emergentes y para ello necesitamos construir una fuerza:

  • Numérica
  • Orgánica, que estructure y fortalezca el tejido de redes desde abajo , desde lo local y regional.
  • Cualitativa, que se exprese en competencias técnicas y políticas propias o por vinculación  y alianzas con sectores académicos e intelectuales
  • Simbólica o cultural que nos permita construir liderazgos de opinión y elementos de identidad en nuestras comunidades o movimientos y actores sociales.

Este reposicionamiento en la sociedad civil exige agudizar  nuestros sentidos y olfato político.

  • Sentido de la oportunidad política de lo emergente. No hemos logrado vinculación con los nuevos movimientos y actores.
  • Sentido de prospectiva que nos posicione ante el futuro. Llegamos siempre tarde a las coyunturas.
  • Sentido de prioridad que le de jerarquía estratégica a nuestras acciones. Todos estamos rebasados, necesitamos administrarnos estratégicamente

Red: espacio de confluencia que fortalezca el tejido de redes de abajo hacia arriba y que propicie un espacio de dialogo y acuerdos, para fortalecer  las negociaciones de carácter nacional. Se duda de una cúpula sobre las redes.